1
El recuerdo imagina
la confusión de la danza.
Magia de aquel mítico momento
cuando la belleza asalto el muro
de la carcomida infancia.
Con su Poder
llenó las noches con vigilias
y deseos que aun estaban por ocurrir.
Cariños y desprecios.
dudas y reafirmaciones,
así todos los mortales
caen inexorablemente en el Edén
que oculta los infiernos.
El azul y mi tierra,
las primeras manos y mi boca.
Secretos y preludios.
Palabras que descubren olores y músicas.
Con la fuerza se derrama el fruto.
Viril juventud donde la liquida pasión
acaricia las pieles.
El campo esta preparado
para ser dibujado por el duro arado.
Hoy los recuerdos son murmullos,
calles del desastre, rincones de los aciertos,
besos que no ocurren mientras hay narices
que esnifan el insomnio. Feliz pienso
cuando el roce de nuestros cuerpos
es una dulce lucha donde apenas sí nos tocamos.
Minutos de entrega, horas de espera,
sucios lupanares, lenguas que se atan,
golpes incumplidos. Derrochando nuestros alientos
nos adormecemos.
2
Entra conmigo, sé que apenas no cabemos,
no solo esnifaremos el polen de los sueños,
despertaremos en unos minutos
en el paraíso de un lavabo.
Dame ese beso, dame una mirada incumplida.
Acércate mientras por las laberínticas calles
nuestro destino nos pierde.
La promesa de una sutil caricia se derrocha,
ojos sin miradas con odio nos miran.
Nuestro tesoro esta en las nubes enterrado,
nuestra riqueza desposeída, es vivir su envidia.
Cae el día sobre el pesado suelo.
Como con un resorte se levanta la noche,
el grave golpe y el fuerte susurro,
ven y siéntate cerca, mira mis palabras.
No puedo recordar el futuro,
no puedo esperar vivir el pasado.
No espero que se cumplan mis planes.
Nuestros alientos se rozan en el mar,
nuestras lágrimas son
de sal
y la noche se ríe con tequila.
3
La música puede ser la muerte del canto del pájaro.
El jardín puede ser la tumba
de la selva derrotada.
Rodeado de vallas caminos y campos acotados.
La paz puede ser un simple cementerio.
Ese pene excitado, puede ser la erección del ahorcado
¿nacerá la mandrágora regada por su semen?
Debo desaparecer entre tus brazos,
perder mi piel amante del apasionado dolor
que sin culpa me infringe.
Me duele y no sufro. Caricias y deseos olvidados.
Pájaros muertos y jaulas repletas.
La niebla ya no se encarga de esconder tanto espanto.
4
No disfraces tus mentiras de indecisiones,
sobre estos charcos de meados exijo:
los golpes de tus miradas y que por fin te despidas…
a la mierda con tus sonrisas delicadas,
superfluas palabras,
decídete que tengo
prisa,
se me enfría el carajillo.
Veo la sonrisa de las hienas
atrapando la carroña,
por fin sin ti he conseguido nada.
5
Desgarradas las entrañas
por el mudo grito de la Tierra.
Mi cabeza
es el depósito
de toda mi locura.
no confesare ninguna culpa
cuando las ratas vengan
a comer mis huesos.
Ya soy indiferente
a las elecciones del amor o del odio.
O si la vida sigue o si la muerte llega.
Pues sí la soledad me prefiere
yo tranquilo estaré
cubierto por los licores
destilados por la sangre.
6
Explorando tu piel, geógrafo descubriendo mil deseos,
Aventurero, derrotado a veces por la impotencia,
vencedor en los sueños y vigoroso en los desvelos.
Entre tú y yo las fronteras están rotas
por besos, miradas e invasiones de sinceras palabras.
El horizonte se pierde en un techo de telarañas
mientras perdidos en nuestras selvas, no necesitamos mapas.
Existimos mientras nos evaporamos como las aguas amazónicas…
Somos tormentas, calor y frio de un huracán sin pausa.
7
Escondido tras la puerta inmunda
donde el paraíso defeca todas las mierdas,
y el Averno vomita todas las quimeras,
voy tocando con alegría consentida tus pechos
de diosa de la caza, Diana que me atrapa.
derramando sobre mí el polvo del cuerno del unicornio:
me has destrozado con tu belleza la cara
con este desagradable néctar
saldremos a la guerra
donde los triunfantes láseres son cabelleras
que tientan con su magia los milenios perdidos
de la supervivencia frente a la esclavitud de sus centurias.
Los perros... Los gatos… las ratas… Los gusanos…
La ciudad es un osario permafrost
donde mamuts y magos yacen entre los recuerdos helados.
8
La muerte huía al ver su falda de cuero
y crecían los jardines cuando expulsaba a los ángeles.
Serpientes que danzaban
al son de su aroma
y por sus palabras eran tentadas.
Su magia era el orgullo de Afrodita
y su voz mirada puñalada que desnudaba
la mente con
sencillez y sin palabras.
Sutil su baile que a todo el mundo dominaba
dejando con brillantes recuerdos
este desolado presente de quienes amaba…
pero aquel día la muerte no marcho,
la abrazo con celos
y como buena amante se la llevo entre sonrisas.
9
Aquella babosa que sale por la noche
asediada por la sal que la tortura.
Mi sangre entre los cristales del terraplén.
Ven y coge mis frutos pues para ti están maduros.
Te espero en la habitación de mi resurrección.
Sé que algún día no regresaras
pues he dejado de ser un aventurero.
Sé que algún día de mí te olvidaras
pues he sido totalmente derrotado.
Sé que a mi nunca volverás
como esas babosas repelidas por la sal.
10
Flores marchitas,
ojos que no pueden ya llorar,
penurias e injusticias
que solo piden el lanzamiento
de piedras y fuego.
Una cruel navaja que corta nuestros pensamientos,
es ese dolor agudo de la razón
que atraviesa todo el cuerpo…
la rabia… el pensamiento… el precipicio… el nervio…
el deseo de buscar una pistola….
salir y desaparecer… Quedarse encerrado…
luchar o rendirse…
Una vida marchita, sin soluciones.
11
Salitre y amargura,
la carne atormentada por la felicidad prometida.
En mi pecho hay un agujero donde debería estar el origen de
mis sentimientos,
ahora allí guardo, mi odio y un revolver para escupir balas
y palabras de sangre
que deberían hacer estallar vuestros rostros de cerdos.
No solo es odio lo que siento, va más allá del asco
y a veces os miro y amablemente os hablo y con vosotros
convivo
pero deseo vuestra destrucción que veo como irremediable.
Medito y sé que la inocencia murió entre la brutalidad
de todo lo que ocurre, brutalidad aséptica, brutalidad
palpable,
soez brutalidad, educada brutalidad. Sé que sois unos
borregos
fanáticos de cualquier lo que haya, adaptables y
chaqueteros,
primates de la mayoritaria apariencia, chupaculos del Poder.
Me imagino como un homínido invasor desde las sabanas
africanas
sobre estos fríos
parajes venimos a quedarnos… trogloditas de mierda…
es un momento de superioridad… es mi momento de enajenación…
quiero ser negro y destruiros occidentales de mierda…
12
A la muerte se llega en un momento
que alegremente se espera disimulando
o quizás será un agujero en mis zapatos
o dispara cerca de mí sus dardos
y otro conocido o amado
caerá aleatoriamente en su certera lotería.
La siento tan cerca, celosa y amante.
Me siento tan cansado, repetido envejecido
y dentro de poco olvidado.
Mis descuidos son crueles
y todo el pescado esta vendido.
No tengo álbumes de recuerdos
solo palabras escritas, puede que falsas,
puede que autenticas.
Reales o imaginadas, memorias que pueden
ser sueños o recuerdos o agujeros en los zapatos.
No hay creencias duraderas,
lo mejor de mí es mi pensamiento:
Firme como la multitud que muere,
firme como esa renovada muchedumbre que renace
al luchar o al morir mientras se transforma con el tiempo
en la nuevas formas de misma juventud en locura.
Suena un teléfono que nadie contesta.
Todas las bellezas se van de las fiestas,
Pero es mas divertido cuando todo el pescado esta vendido,
los impresentables están siempre indisponibles.
La tos y la sangre, que duerman los sueños,
las pesadillas están despiertas.
La sangre es un fluido que no quiero
compartir ya con nadie, se apareció ante mí
el Genio y me permitió escoger un deseo:
acabe por romper todas las lámparas
para terminar siendo un don nadie.
En la pared están marcados mis nudillos.
Llegue tarde a la última guerra y demasiado pronto a la
siguiente.
Aburrimiento, diversión y una travesía en el desierto.
“Nuestra alegre juventud”
Agujeros en mis zapatos y todo puede empeorar.
13
Un profundo olor
se mezcla por las noches
y alcanza la saciedad solar
allí donde la plenitud se inicia.
Fugaz es sentimiento,
permanente la necesidad
mientras por entre los automóviles
una muda voz vende pañuelos,
con una sonrisa desesperada
y un encuentro mudo,
de una antigua amiga
que perdió la heroína
y encontró la metadona.
Pálido color gris de la piel y la calzada,
desconocimientos profundos y evocaciones,
la angustia que se pasea buscando lo que nunca existe.
Llegar a dormir sin sueños, despertar para reír sin alegría.
Una mano con pañuelos entre las ventanillas,
palabras mudas y una boca podrida.
14
Se apagara la luz de tus piernas
y tu aliento es un perfume
de olor a cien pollas
y otro día en éxtasis intentaras
un imposible descanso
mientras esos labios
cubrirán los estropeados dientes
que estiran de la goma
que ahorcan tu brazo
mientras la aguja se clava
antes de que por fin
vuelvas a tu paraíso.
15
Ausencia.
Inexistencia.
Proclamas en alaridos
sobre las cornamentas de los rinocerontes.
La esperanza es lo último que se pierde,
dicen,
yo pensaba que era la vida
y con ella la eternidad con sus fiascos.
Cierra los ojos, deja de mirarme.